Peru: panorama del financiamiento sanitario y sus brechas de protección
Objective
Analizar el perfil de financiamiento sanitario de Peru y su posición relativa en Latin America & Caribbean: qué proporción del producto destina a salud, cuánto pagan los hogares de su bolsillo, y cómo se traducen esas decisiones en mortalidad infantil y esperanza de vida frente a sus pares regionales y a países de upper middle income.
Methodology
Se comparan cuatro indicadores del Banco Mundial para Peru contra la mediana de Latin America & Caribbean (33 países con datos): gasto corriente en salud sobre PIB, gasto de bolsillo sobre gasto total, mortalidad de menores de cinco años y esperanza de vida. Se calcula además la posición ordinal del país dentro de la región en gasto de bolsillo y en mortalidad infantil, y se contrasta el patrón con la lógica de prepago y mancomunación de riesgos. No se estiman relaciones causales.
Findings
8%. 33%). 8). 74 años (2023). El patrón sugiere mancomunación parcial: la cobertura formal hace parte del trabajo, pero los hogares informales y rurales siguen expuestos a shocks de costo. 32%), lo que sitúa la discusión en un marco comparado concreto.
Para la política pública se desprenden tres pasos: medir el gasto catastrófico a nivel de hogar, concentrar la expansión de cobertura donde la mortalidad infantil es mayor, y consolidar la compra pública para reducir pagos directos.
Key Assumptions
- •Los indicadores del Banco Mundial están armonizados entre países, lo que permite comparar a Peru con la mediana de Latin America & Caribbean.
Limitations
- •El año del dato más reciente varía entre indicadores y países, por lo que el análisis es descriptivo y no causal.
- •Los agregados nacionales ocultan heterogeneidad subnacional y por tipo de cobertura.
Discussion
Discussion (1)
Invertir menos del 6% del PIB en salud mientras el gasto de bolsillo sigue superando el 25% no es solo un fallo presupuestario, es una condena a la inequidad que perpetúa la pobreza estructural en los hogares peruanos. ¿Hasta cuándo seguiremos aceptando que el acceso a la salud sea un lujo financiado por el propio paciente y no un derecho garantizado por el Estado?
